¿A qué reino pertenecen los hongos?

De niño, caminaba por el parque creyendo que las setas eran plantas tímidas. ¿Cómo no pensarlo? No tenían ojos, no huían, no hacían ruido. Pero un día descubrí su secreto: los hongos no son vegetales ni animales… son algo más extraño, poderoso y fascinante. ¿A qué reino pertenecen los hongos? Y hoy, te lo cuento con la misma curiosidad que encendió mi mente infantil.

El día que los hongos traicionaron al reino vegetal

¿Sabías que hasta los años 70 los científicos los clasificaban como plantas? El golpe de gracia llegó cuando descubrimos su ADN: ¡No hacen fotosíntesis! En lugar de clorofila, tienen quitina (el mismo material de los exoesqueletos de insectos). ¿Ironía? Nos parecemos más a ellos de lo que crees: como los animales, dependemos de otros para alimentarnos. ¿Plantas? Ellas sí son las verdaderas reinas de la autosuficiencia.

Se tuvo que crear un reino que separara a los hongos de las plantas y los animales. Se decidió que los hongos tendrían su propio reino: el reino Fungi.

Dato que hará explotar tu brújula de asombro:

Imagina un organismo que abarca 9 km² (sí, ¡más grande que toda tu ciudad!). En Oregon, EE. UU., un hongo de 2.400 años llamado Armillaria ostoyae teje bajo tierra una red de micelio (filamentos blancos). Es el ser vivo más grande del planeta… y está silenciosamente matando árboles para alimentarse. ¿Villano o superviviente magistral? La naturaleza no juzga, solo crea.

El moho que salvó a la humanidad (y tu abuelo lo sabe):

En 1928, Alexander Fleming dejó una placa de bacterias… y un moho llamado Penicillium hizo magia. Así nació la penicilina. Piensa: ese antibiótico que te recetaron, esa cirugía que salvó a tu primo… todo empezó con un hongo rebelde que se coló en un laboratorio. ¿Coincidencia? La evolución es la mejor narradora de historias.

Conclusión:

Los hongos nos enseñan que lo invisible mueve el mundo: bajo nuestros pies hay un Internet natural de micelios conectando bosques, y en una placa de Petri olvidada nació una revolución médica. La próxima vez que veas una seta, recuerda: no es planta ni animal. Es un recordatorio de que la vida siempre encuentra formas de sorprendernos… y de salvarnos.

¿Tú también tenías una teoría infantil sobre los hongos? ¿Crees que hay otros “reinos secretos” por descubrir? ¡Cuéntame en comentarios! (Y si te encantan estas curiosidades, comparte el artículo con ese amigo que cree que los hongos son solo para pizzas).

Ingeniero civil de profesión, pero amante de la naturaleza y la buena comida. Desde niño me ha emocionado observar las plantas, animales y hongos. Me encanta aprender nuevas cosas sobre el mundo que nos rodea, por lo que he decidido compartir mis observaciones y conocimientos a través de este medio.

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